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Juan Simoni - La muela del diablo

 


"La Muela del Diablo", así se llama ese lugar donde el camino que une Boyuibe y Camiri corta el Aguaragüe. ¿y quién sino Cruz Durán es el causante de ese nombre? Todo empezó la noche en que la Muerte convenció al Diablo para ir de farra con Cruz Durán. Los tres estaban en una cantina de Boyuibe con las copas ya subiditas, y no hubiera pasado nada si al Diablo no se le ocurre decir que era el mejor jinete del Chaco. Cruz le salió al frente: "Yo nací cabalgando y no hay ni cristiano ni cualquier cosa que se mueva que sea mejor jinete que yo". Lo de "cosa que se mueve" le cayó muy mal al Diablo y la Muerte intervino para que no se agarraran a trompadas. Los invitó, en cambio, a dirimir el pleito sobre el lomo de sus caballos.

Silbó el Diablo y una manada de caballos, resoplido cimarrón horadando el viento, irrumpió en el baldío. Sujetó al más negro y se acercó a Cruz Durán para que lo montara. Cruz Durán rechazó el ofrecimiento.

 

-Cada jinete monta en su caballo.

-El que es bueno de verdad monta en cualquiera.

-El chaqueño no cambia de caballo como cambia de hembra.

 

Dicho esto, Cruz Durán montó su caballo, El Diablo hizo lo propio.

 

-Ahora que están bien montados, -intervino la Muerte-, les quiero advertir algo: nada de trampas. Especialmente vos, Lucifer. Si hay carrera, será a las buenas.

 

Y dispuso la Muerte que el ganador de la carrera debía probar su victoria recogiendo y tocando una flauta de hueso que estaba sobre una cruz clavada más allá de la laguna de Camatindi.

 

-El que me traiga esa flauta, regalo de un indio inventor de tonadas teñidas de nostalgia, habrá ganado la carrera.

 

El Diablo no pudo ocultar el disgusto que le causó la proposición de la Muerte.

 

-En estas condiciones no corro. —Dijo.

 

-Ya sé que vos, Luci, les tenés alergia a las cruces, pero andá tranquilo, porque a esa cruz le falta un brazo.

 

Y dio la señal de partida.

 

Torrente de crines que orillaba la luz, el viento, para dejarlos pasar, se abrió en avenida. Luna y noche se empujaban disputándose un sitio para mirar la carrera. El camino pestañeaba de luces a sombras. El Diablo se rio para sus adentros porque aquello lo favorecía, pero Cruz no se amilanó y mantuvo firme la rienda de su caballo, creyendo que ese parpadear era producto de los tragos. La carrera fue pareja hasta que llegaron al lugar donde estaba la cruz. Entonces, ambos sofrenaron sus caballos. Cruz Durán, en vez de bajarse pisando el estribo, se tiró desde el apero al suelo donde estaba la cruz. El Diablo, adivinándolo, hizo lo mismo, pero la mano de Cruz ya se había aferrado a la flauta. Y con lo que hizo después, supliendo con la flauta el brazo que le faltaba a la cruz, espantó al Diablo, que retrocedió como cegado por una luz invisible y se tapó la cara con su poncho. Cruz Durán montó y empezó la vuelta, seguido por el Diablo a un cuerpo de distancia. A medida que avanzaban, el Diablo se dio cuenta que no alcanzaría a Cruz Durán. Decidió entonces borrarle el camino y hacerlo correr sobre la laguna de Camatindi, que apareció debajo de las patas del pingo de su competidor. Para el caballo, todo seguía igual. Cruz Durán, aunque estuvo a punto de perder el equilibrio por lo que le parecía ver, se aferró a crines y riendas y continuó la carrera. Más allá de la laguna, apareció nuevamente el camino que se abrió en profunda grieta. Cruz Durán creyó que se hundiría, pero no sucedió nada. Se prometió no tomar tanto trago. Siguió prendido a su caballo y llegó primero a la meta.

-Bueno Mandi, parece que los chaqueños saben más de caballos que el mismo Diablo y esto me hace sentir orgulloso, porque me llevo mucha gente de estos pagos. -Dijo la Muerte.

Pero entonces el Diablo alegó que, si bien Cruz Durán llegó primero, la carrera no terminaba allí, pues había que hacer sonar la flauta, como lo acordaron antes. Cruz Durán se llevó la flauta a la boca, pero le fue imposible sacarle sonido alguno. El Diablo se regocijaba. Después de mucho intentarlo, Cruz Durán se dio cuenta que no conseguiría nada. Entonces el Diablo dijo que la carrera tendría que ser declarada empate, pues si bien Cruz Durán trajo la flauta, "yo traje el sonido". Y diciendo esto se llevó las manos a la altura de la boca, como agarrando una flauta imaginaria, y tocó una melodía de ritmo candente.

-Te aclaré, antes de la carrera, -Dijo la Muerte, que no quería trampas. Así que regresá el sonido de donde lo sacaste.

El Diablo hizo lo que la muerte le ordenó y devolvió el sonido a la flauta. Pero la cosa no terminó allí, siguieron bebiendo. El Diablo resentido, se esforzaba en provocar a Cruz Durán.

-Son los caballos los que tienen el mérito en cualquier carrera que se gane.

           Siguieron los entredichos hasta, que se hizo necesario definir la cuestión a puños, cosa a la que la Muerte no se opuso, aunque le advirtió al Diablo que tenía que competir como cualquier simple mortal, sin trucos. El Diablo dijo que, de cualquier forma, era demasiado Diablo para Cruz Durán. Y en cuanto salieron al camino que va de Boyuibe a Camiri, se le fue al humo y le encajó a Cruz Durán un derechazo cruzado a la mandíbula. Cruz Durán cayó a un kilómetro del pueblo y, aunque aturdido pudo frenar al Diablo, cuando ya se le venía encima, con una patada en el estómago. Para evitar su caída, el Diablo se abrazó a Cruz Durán y rodaron ambos, montaña abajo, limpiando de cardos y guijarros la falda del cerro. Al llegar a la planicie, se pusieron de pie. El Diablo, más rápido, levantó de un gancho a Cruz Durán, que vio las estrellas a su alrededor y cayó al otro lado del cerro. Así, a golpes, se fueron acercando a Itiyuro. El Diablo creyó haber ganado la pelea y levantó los brazos. Cruz Durán aprovechó la oportunidad y le encajó una patada en los huevos, mientras le decía: ¡Para el uso que les das, maricón! El Diablo se dobló de dolor, circunstancia que le sirvió a Cruz Durán para darle un rodillazo en plena quijada y arrancarle una muela. Furioso el Diablo, se levantó y escupió la muela. Voló la muela, se clavó en el Aguaragüe, donde usted puede verla, en el camino que une Boyuibe con Camiri.

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