Presentación
La pasión de Eduardo fue siempre
la poesía, soy testigo con más de 40 años de vida compartida, acompañando sus
silencios y sus escritos. Los caminos de la vida no lo llevaron a la poesía, la
poesía se abrió caminos hacia él, como una ley de atracción inquebrantable.
Eduardo fue un amante de la naturaleza, escribía desde lo cotidiano. Siempre fue auténtico y contestatario, su palabra era honesta, directa fiel a sí misma y eso es lo que lo mantiene presente en quienes lo conocimos, y amamos.
Hoy tengo la dicha de ver reflejada su mirada y su sensibilidad en mis hijos/hijas, nietos/nietas, empedernidos lectores, forjando su propio camino en la escritura, en la pintura, en el arte, ese es su legado, lo que llevaba en su corazón
Berny Salinas de Kunstek
**************************El recurso
del fuego
Este sueño que nace en la
mañana
una calle que se ofrece
silenciosa
de domingo de puertas
cerradas
ecos de mis pasos, trinos
en los aleros
perdido en el solo de mi
sombra.
Vivir de fuego
Ando por mis pasos...
su sonido resuena
en el espejo y mi noche
se extingue en el reflejo
de tus ojos
por siempre ajenos
al unir mi brasa a tu
cuerpo
la palabra
se consume como mirra
y empeña el predio de los
dioses
ando por tus llamas…a mi
paso
tu nombre crepita mis
canciones.
Yo soy la figura del pequeño que creció
los flujos que me recorren son también la
forma
y hay
un espacio inmenso cuya materia está perdida
tiempo
sobre tiempo como fruta que palpita
su redondez en otra estación
la
memoria la saborea
una calle de domingo bajo el sol que se hizo mía
también la montaña que me limita en su
geografía
el frugal pan de la infancia compartido
melodiosas migas que resuenan insensatez
en
mis pasos
en un rincón entre
ausencias y repeticiones
las palabras recrean el
sueño y me desvelan
Altiplano
Luces que nacen del frío
cuando
termina la noche
se
juegan dueñas de la pampa
y
lejos del sueño la distancia
es
el otro sueño sombrío
donde
mi vista se pierde sin reproche
brisas
y luces el juego de la pampa
simulan
bajo su espacio y la transparencia
un
triste tiempo o un virtual silencio
en
el concierto de lo inmenso confundido.
La
vida de resinas y castaños opacados
de
briosos brotes con inciertos pastos
que
aúnan en racimos lana espesa
y
cautelosos ojos de graciables auquénidos.
La
vida de talones agrietados
de
pensamientos íntimos y de canciones.
A
la distancia las montañas
donde
habitan los dioses.
*
A
un poeta no se le hiere
-
es preferible matarlo-
pues
de la llaga podrían salir palabras
más
dulces de lo mismo que significan
verbigracia, narguile,
remolacha.
Tampoco
un poeta miente pues su palabra
es
la anti-mentira
verbigracia: Un poeta no
muere
se
resquebraja como hoja seca para ser música
se
impacienta y se abraza a la muerte
frente
al brillo de unos ojos que la propician
el
fulgor de unos ojos como los tuyos.
**
Usted
que recrea con sus ojos mi garganta
resbalar
de palabra tras palabra
que
lloró con los ojos de Homero
y
se quemó el cerebro en un mistral de Arles
usted
que se juega el mal por el mal
amante
del sexo por el sexo
peregrino
de la vida por la vida
poema
de cristal de luna no es su locura
sino
el sentimiento que es la memoria
de
su sangre que jamás supo de historia
Edición el Duende
publicado en 1989
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Vindicación de la
Cigarra
Alude una historia mi torpeza.
Sostener invitado por
el tiempo
un templo para todos
un tiempo.
Llena al verano mi canto
sobre la rama húmeda,
no soy yo, nos es la lira,
yo también soy el bosque.
En el aire mi voz
vecinos habitan los
colores
meciendo su existencia
con la brisa
nave plena de rumores.
Madura mi ritmo como fruto
mezclando sol y lluvia.
Tiemblo con una gota de
rocío
velo el himeneo de la
flor.
Llego a profundas galerías
arrullo el alimento
que duerme el sueño de la
ira.
Con grito de pájaros
unidos a la catarata
empeñada en lavar un
recuerdo
Sostengo al áspero verso
de follaje sobre viento
sostengo
al esplendor en agonía.
Para toda una caricia
eco de árbol
y muralla deteniendo al
silencio
que todo lo alcanza.
Guardo la superficie de
las aguas
a la espera de Narciso.
Habito al musgo……él guarda
a la araña
quien me tiene presa
soy de mi sacrificio
la sirena
Pertenezco al presente
bosque extendido
indeciso aleteo de
mariposa.
Aparté de su núbil mirada
la medida del tiempo y la
razón
la volví al bosque….
la recuperaron y dijo:
aquí
estuvo siempre
la consolaron con la
nostalgia
pues de nadie se sabe
si alguna vez al menos
no haya sido el verano.
Publicación año 1990
Bosque lluvioso
Me hubieras dejado entrar a tu tejido
así
acomodarme entre helechos y miasmas
tan
cerca de la aparición de la vida...
carcomiendo
a los caminos imperiales
los
hilos de las arañas renunciando a la aridez
besando
al rocío con esa sed
en
esta leve inmensidad.
Toborochi
Rebelde
al letargo de otoño
sorpresa
desde los bosques encantados
florece
más allá de sus espinas.
A
la lejanía del sol su pincelazo desafía
regalado
de color como en un poema
de
Khayyan escrito sobre papel de vino
sobre
otoño como otra alegría
postreras
arrugas acicaladas
por
el tentáculo absoluto de las espinas
respira
el toborochi a la selva herida
al
concierto de la melancolía.
Los puentes
No
son los puentes espacios sosegados,
indiferentes
al acontecer de los elementos
no
siempre fueron puentes
hubo
tribulaciones insalvables
ah
los oficiales pedían culpa y arrepentimiento
como
hoy piden jubileo, ya no hay tantos circos
la
rutina diaria es hoy el espectáculo
todos
son el hombre que ríe,
hoy
sobre los puentes las carcajadas
condenan
la tristeza y se reniega la pena
farándula
de admirable prodigio,
solo
al hacer un alto sobre el puente
oirás
el lamento de las aguas hacia la mar
y
te estremecerán las impasibles estrellas
cómo
no reclamar la magia última
cuando
sin pena ni gloria
el
tiempo duerme descuidando
su
implacable correr.... ¿no te lo dije entonces?
no
siempre hubo puentes
también
entonces se sentía un siempre
sobre
las aguas con su fulgor la espuma de la furia.
La llamada
¿En qué cara de la hoja de la puerta se escribe;
sobre la desafiante de afuera con aldaba
o en la cara oscura con seguro candado?
tengo un cuento chino y una canción de Bob Dylan
un lápiz y un ramo de retamas seco colgado
ninguno preserva la superioridad del ofensor
por fuera misionales de la palabra revelada
golpean su ansiedad sobre la aldaba
para derribar la intimidad y contagiar
su angustiada salvación
por dentro con el lápiz dibujo
mi resistencia, íntimo en la pureza
de mi soledad
insiste el golpeteo tocando con sed de
fieles
un eco celoso presume soliloquio.
Elegía al coleccionista de estampillas
Que ambición curiosa volcó tus días
en su afán a trocarlos por pinzas,
a escudriñar los dientes y constatar
receloso el origen e identidad
en eruditos catálogos de estampillas.
Que temprana mañana
robaron tus jardines
para lanzarte a la aventura
de una lupa sobre el ojo
con aire de atesorar
una carta de amor en cada sello
con la seriedad en la despedida
entregada por un suicida
en la oficina postal.
Coleccionar Pasado,
que afán recordar los días
que fueron, recorriendo los álbumes
de intimidades desordenadas
por países, códigos y carteros
preservar de las palabras
el coste del periplo
una constancia de despacho
para historias ignorando el tenor
de dolores y alegrías.
Editorial Colección Trilce Cuadernos de
Poesía 2018
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Antología Súbita 15 poetas de Bolivia


Ilustraciones: Andrea
Kunstek Salinas
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El signo y la mudez
Piedra Inmóvil como signo
bajo el escollo erigida
la luz un recuerdo
II
La agonía en olvido lleva
hacia un azul de océano
– al fin del mundo –
la nada desleída con la memoria.
Senda con sombras
Cuando la luna deja caer su luz
sobre la soledad de algún sendero,
llena la senda de sueños robados.
Junto a los pasos marca un capricho
para el caminante y para la arboleda;
así la travesía es una metamorfosis
generosa abrazando a su luz
en cuyo espejo relata a los fantasmas
ocultos entre las vigilias.
Esos atormentados en los sueños,
ahora sosegados entre las sombras
caminando junto a ti hasta el fin
te acompañan también las estrellas
Envés de la celosía
La ausencia agota a los sucesos
el polvo se asienta sobre la celosía
a veces un aroma a tierra mojada,
una bandada de guacamayos
redoblando gritos pulsados,
para vulnerar codiciosos a la celosía
no saben que los días acontecen a espaldas
inclinados al mármol, las letras
de lapislázuli, sobre manceba sepia
recoletos intentos de copiar al mundo
a presagios de incienso redimido
soñado el primer aguacero de primavera
para abrir las hojas de la celosía
brisa libre de polvo y de consignas
museos y sarcófagos en ruinas
ocultas bajo salvajes florescencias
primordiales y sin memoria.
En cada gota germinan las mejillas
de su perdido rostro tras la bruma
del bosque de yungas agitando
la memoria en las cansinas horas
de la caligrafía en trazó de su recuerdo.
Edición y producción
Editorial 3600 (2024)



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