Ir al contenido principal

El otro gallo - Jorge Suárez (fragmento)

 


¿Desde qué lejanos tiempos los tajibos están ahí, cuajados de flor, alumbrando la selva? Sin los ojos de la ilusión, los tajibos no serían diferentes de los otros árboles. Pues, cuando son carmesí, trasladan al cielo, para que los santos miren, la sangre de una doncella que murió bajo sus ramas, violada y asesinada por un carabinero. Si son dorados, advierten que el oro de los ricos regresará un día a las playas de donde fue sacado por las manos de la codicia, para chispear de nuevo con el sol. Tajibos hay de todos los colores, según el color que los macheteros van soñando al abrir la senda. Lila, como los bonetes de los obispos, para que Dios nos libre de ellos. También hay, dijo el Bandido, tajibos negros: son las suegras que se mueren de pasmo cuando se enteran del rapto de sus hijas. Esos tajibos solo pueden ser vistos por quienes cometieron tal daño. Él vio uno cuando se fugó con la Botón. Y dejó de verlo cuando la Botón se fugó, más tarde, con su dentista. 

****************************

Fragmento de la novela "El otro gallo" de Jorge Suárez.

Obra Reunida /Jorge Suárez Suárez - Biblioteca del Bicentenario de Bolivia

Comentarios