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Mostrando entradas de mayo, 2026

Amilkar Jaldín - Sobre sus huellas

Era en tardes como esta, en que el viento forma remolinos de hojas, cuando Tío, traje azul, corbata de lazo y cincuenta años menos en la memoria, salía a caminar por una ciudad que ya no reconocía, en sus pasos de viejo, taconeando nerviosos rumbo a una serenata, a ese joven que volvía a ser lo que fue cada vez que el Sur [1]  soplaba y le entreveraba los recuerdos. Volcaba el Sur, y en ese desbarajuste de hojas que anticipaban un cambio total del clima, Tío se transformaba. Es la arena, decíamos nosotros. La arena que se levantaba de las calles y le obligaba a restregarse los ojos. Es la arena y ese aroma dulzón que llegaba del ingenio San Aurelio y se mezclaba con el aroma de las hormas de azúcar del Tambo Serebó [2] . Tío, pisando losetas, iba en su imaginación por enladrillados que solo él miraba. Cruzaba las calles y sus oídos, atentos a otras resonancias, no escuchaban el reguero de improperios que iba dejando a su paso: ¡Viejo boludo! Mirá por donde caminás! Y Tío, envuelto ...

Alejandro Canedo Vélez - ENUMELISH

    1. Enumelish Vhurk miró al cielo y volvió a encontrarse con las dos lunas que engalanaban las noches de su mundo y se sintió orgulloso de sí mismo y de su especie. Después de la aparición de la primera palabra, 648 años atrás, muchas cosas ya tenían un nombre aceptado por la mayoría de las tribus de  Uruk [1] , por ejemplo: la luna rojiza y moteada con manchas amarillas se llamaba  Grina [2] ,  la otra luna azulada y lisa con una gran mancha negra    cerca del norte y otra mancha blanca sobre el ecuador, se llamaba  Muna [3] ;  sin embargo, quedaba mucho por nombrar y  Vhurk era de los seres que de vez en cuando inventaba alguna palabra y esta terminaba siendo aceptada por la tribu, o al menos, por algunos de sus amigos más cercanos. El año 648, Vhurk inventó, casi sin querer, o tal vez por una especie de epifanía, una palabra que 124 años después de su muerte, el año 772, alcanzaría el honorable grado de palabra universal:  enu...

Rossemarie Caballero Vega - Tengo tu cuento

Y te piden que escribas un cuento, no sabes qué escribir, tampoco logras empezar porque siempre  que quieres armarlo, entre chirridos de puertas aparece el hámster ese como un torbellino azul. La  maestra dice que en general hay que suprimir todo aquello que esté de más a la economía y la eficacia, se cree el dogma de que hay que recortar —recortar recortar—… y pasa la tijera por tu cola, sí, por tu cola para que te duela. El hámster da un chillido que estremece al vecino, pero la maestra insiste en que el cuento hay que cortarlo, y procede a afilar las tijeras; así, mira, así no dolerá mucho, dice mucho con intención porque de doler te va a doler; y saca el filo; obvio, piensas en Helene y sus tijeras y le dices amenazante que salga de la habitación pero ella sigue detrás, no hace caso. Esta vez no te me escapas ni el hámster de mierda, le repites, pero no es escapar lo que Helene pretende ni hacer esfuerzo, sino seguir importunando y dale, te dice que estás enfermo, que sufr...

Rossemarie Caballero - "La casa"

  A manera de prólogo al libro “Un collar para Beatrice” de Rossemarie Caballero a cargo de Centa Reck López Un collar para Beatrice (El principio y el final es la marca de nuestro destino)   Emerge la casa y se va edificando con ladrillos de palabras que la arman al mismo tiempo que la desarman, en un juego de palabras que construyen y deconstruyen en planos temporales superpuestos. La casa es ella, Beatrice, otros, yo, nosotros, ustedes. Es el barrio perdido, el denominativo que pretende caber en el significante minero; la lengua que desaparecerá para dar lugar a otros lugares y cuerpos que intenten seguir definiendo su lugar en el espacio-tiempo de la existencia. La casa tiene un monstruo bípedo en el patio, es atemporal y puede sobreponerse en planos distintos para que navegue en ella una nena de abrigo rojo que tal vez sea Beatrice, la hija o la nieta; no importa quién, igual seguirá allí la casa, seguirá aunque la demuelan o aunque la transformen o transfiguren en otros ...

Rossemarie Caballero Vega - ¿En qué momento ha pasado tanto tiempo?

Atravesaba el sendero por donde cada mañana solía caminar. De pronto, una sombra se entrevió junto a las ramas de los árboles. No era su imaginación, ella la vio. Insistió a mirar entre aquellos arces que parecían águilas agitando sus alas, pero solo encontró las fauces del viento silbante. No pudo haber sido la misma treta de aquella tarde, se repitió para sí. Por la noche volvió a pensar en la aparición. Era imposible no haberla percibido; como casi siempre que percibía algo extraño le transpiraba la piel y el oído se le aguzaba. Los párpados de la luna la observaban mientras Malena fingía dormir. Por un instante pasó de la vigilia al sueño y ahí sí lo pudo ver con nitidez. Estaba igual a cuando lo saludó por Skype, con esa sonrisa de orilla a orilla y las mejores palabras para decirle lo bien que la quería. Soñó que se realizaban los planes de huir juntos una temporada para conocerse y entregarse lo que habían prometido, pero la brusca presencia del sol de la muerte se llevó a Joaqu...

Óscar Barbery Suárez - Será justicia

Aquí, doctor, sucede que soy víctima de una gran injusticia. A usted van y le dicen: es ese calvo degenerado. Y usted, muy panchamente, sin más ni más, comienza a agarrarme rabia. ¡Así la cosa es fácil, cómo no! Pero dése una vueltita por San Javier [1] y pregunte a la gente del lugar por mi persona. Tómese, le pido, esa molestia y averigüe en ese pueblo, donde me han visto crecer, quién soy yo. Y si no quiere ir tan lejos, asómese por la aduana, aquí nomás, en Santa Cruz, que ahí también me conocen, desde el jefe al último pinche, y pregunte. O hable con los comerciantes del tren que va a Corumbá. Por último, si nada de esto le satisface, pregúntele a la madre de la chica. Sí, pregúntele, pero cuando no esté presente su marido; capaz que se anime a contarle la verdad de las milanesas. Porque la vieja esa sólo miente cuando está el viejo de su marido; pero si usted, doctor, la agarra a solas, ya va a ver, ya va a ver, que le contará todo tal como pasó, sin quitarle ni aumentarle nada. ...